Tres cosas hay en la vida: Internet, ideas y creatividad

Tal día como hoy pero en 1960, una mujer como yo “no podía elegir por sí misma una profesión y ejercerla, realizar ninguna operación de compraventa o firmar un contrato de trabajo sin la correspondiente ‘autorización marital”.

Un día como hoy pero en 1990 una mujer como yo (y siento servir de ejemplo de nuevo) no necesitaba la autorización de nadie para montar un negocio. Sin embargo, aún era esclava de un tal Don: Don Dinero, o el capital inicial para crear dicha empresa, ya que alquilar o comprar un lugar físico, “convertirlo” en un establecimiento, darle una apariencia atrayente, entre otras muchas cosas, requería de cierto inversión.

IdeaHoy, una persona como yo o como tú no necesita nada más que ideas y creatividad para lanzar su propuesta al mundo y ponerla en marcha. La plataforma es Internet. La herramienta de éxito: el marketing digital.

¿Qué por qué Internet fue el primer medio en inversión publicitaria en Reino Unido en 2011, según afirma el Estudio de inversión publicitaria en medios digitales publicado por iab? Porque la world wide web lo es todo ya en algunos países que siempre han estado unos peldaños por encima de España y porque ya todo en nuestro país “comienza” a ser digital.

El punto más fuerte de Internet para hacer Marketing es la herramienta en sí misma; es como el inglés para los negocios: imprescindible. Ahora se necesita, se requiere, se solicita, se cuenta, se demanda y se exige presencia en la red. Que una empresa tenga cinco vías diferentes de expresarse aumenta su credibilidad de cara al usuario y lo fideliza, además de que potenciando su imagen de marca a través de un medio tan barato como es internet, está ahorrando dinero y llegando a todas las capas de la sociedad: ¿qué hay de todos aquellos jóvenes y no tan jóvenes, como estoy segura de que puede ser gran parte de los integrantes de este curso, que no ven la televisión o no escuchan la radio por falta de tiempo o interés? A ellos les llega internet y no los otros mass media, con el valor añadido, además, de que Internet los seduce.

Ellos son potenciales compradores con conductas variables, tienen poder y palabra o dinero y réplica, que viene a ser lo mismo. La interactividad como diferencial y gurú está por encima incluso del don de la oportunidad que tiene Internet, que es aquello de escribir “bar de tapas” en Google y que a la derecha la inteligencia de la maquina, esa que hace al hombre, me sugiera cinco o seis nombres en el centro de Madrid, curiosamente, la ciudad donde vivo (personalización).

notebooks-569121_1280La eliminación de la “espiral del silencio” de nuestra sociedad se lo debemos precisamente a la creación de una “e-sociedad” o red virtual donde expresarse es completamente libre y multidireccional. Quejarse, anunciarse, decir o desdecir es público e inmediato. El boca a boca se multiplica a mil por hora en Internet… lo cual supone una tremenda ventaja para las acciones de marketing pero, también, un riesgo inminente si un aluvión de críticas con respecto a una campaña en particular se convierte en un trending topic nada “trendy” o moderno, sino todo lo contrario. Y es que para que esto no pase, toca formarse y reducir el margen de error.

Ahora que el debate se ha centrado en el consumidor y en su poder, me gustaría aprovechar la oportunidad de plantear una imagen diferente del usuario, cliente o fan: si bien por una parte Internet le ha impreso más carácter y fuerza, por otra lo ha convertido, en ocasiones, en una marioneta alienada por la sobreinformación. Que no suene a apocalíptico pero no hay que rebuscar mucho en la teoría de la información y sus nombres –Galeano, Chomsky, por ejemplo– para dar con esta frase, que no me puedo quitar de la cabeza cada vez que entro a la propia plataforma del curso: “el exceso de información es la censura del siglo XXI”.

Ya conocen las noticias, ahora les contaremos la verdad”: ¿pero qué hacer cuando esa verdad se encuentra en una amalgama de información que produce intoxicación? Y es que aunque el rasgo de infinitud de Internet es una de sus ventajas también es una de sus trampas. Si la pregunta de hace unos años era “cómo encontrarlo”, ahora lo es “cómo filtrarlo”.

Para no extenderme mucho ni caer yo misma en lo que denuncio, sirva de ejemplo la sensación que tuve al rastrear la página de Facebook de Movistar México. Mi impresión fue de aturdimiento: si bien obtuve la conclusión de que había una asistencia bastante personalizada a todos aquellos usuarios que hacían preguntas o denuncias a la operadora, también sentí cierto “horror vacui” por tantas publicaciones seguidas, frecuentes y en ocasiones inconsistentes. Habrá que encontrar el término medio o la mesura adecuada en pro de la información útil y en contra de la saturación.

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