Por el placer de bloguear

“Ha llegado el día en que cada persona puede ser un creador y un editor”, Alberto Ortiz de Zárate

Es el momento de ser honesta, transparente, abierta, apasionada, justa, educada y yo misma. ¿Por qué? Porque estoy escribiendo un post y éstas son las actitudes que todo bloguero debe adoptar a la hora de crear una bitácora en la red, según recomienda Ortiz de Zárate en su libro “Manual de uso del blog en la empresa” (Libros Infonomia, 2008), una excelente reflexión sobre la sociedad de la conversación que tiene como punto de partida la blogosfera.

Bajo la premisa de que “el blog proporciona la oportunidad de conversar directamente con la clientela real y potencial”, el autor del manual-blog-empresamanual ofrece una profunda visión sobre las bitácoras. Destaca su papel como nuevo canal de la empresa para establecer una comunicación bidireccional con los usuarios a través de dos herramientas: los enlaces o hipervínculos y los comentarios. “Ahora hay que escuchar y conversar”, afirma de Zárate, de modo que es de obligado cumplimiento para las organizaciones introducir la lectura y la escritura de blogs entre sus rutinas. En consecuencia, “el modelo de comunicación se enriquece y se vuelve bidireccional y en red”: sin jerarquías.

Y es que las conversaciones en la blogosfera, al contrario que las grandes campañas publicitarias, no sufren de zapping sino que se producen voluntariamente en la red. Se dan por placer, de modo que, como apunta de Zárate, actual Director de Atención Ciudadana del Gobierno Vasco, nos proporcionan información de primera mano sobre nuestros posibles clientes. Los beneficios de un blog son múltiples: no solamente nos permite conocer y estudiar al “otro” (consumidor, comprador, usuario) sino que, además, genera credibilidad en nuestras audiencias.

Todo es beta

cloud-709089_1280Si bien la idea que prevalece sobre el libro es la de que “toda comunicación eficaz en Internet se da a base de escuchar, escuchar y escuchar”, hay otras píldoras de sabiduría que lanza a lo largo de las páginas que merecen ser citadas. Por ejemplo, esta extraordinaria frase: “cuando mostramos interés nos convertimos en interesantes”. La máxima de los grandes seductores debería serlo también de los grandes blogs: los que abren la puerta al diálogo construirán una comunidad de valor que da tanto como recibe.

Asimismo, el autor arroja curiosidades o memes (unidades mínimas de transmisión cultural) de esas que coparán conversaciones informales entre amigos e incluso la atención de nuestro jefe en el brainstorming de turno; por ejemplo, el fenómeno del egosurfing; las importantes presencias de los beta testers y clientes evangelistas; la anécdota de la “vaca morada” de Godin (“Permission Marketing”) para darnos el mejor consejo que podemos aplicar a nuestro blog: “lo aburrido se vuelve invisible inmediatamente”.

De modo que tenemos que buscar lo notable en un mundo en que todo es beta: el blog es un espacio para experimentar. Dice Zárate: “Nadie espera verdades universales en un blog”, lo cual es excelente para explorar nuestra creatividad en los tiempos en que el marketing tradicional tiene los días contados, tanto por su pérdida gradual de eficacia como por su insostenible presupuesto.

Who watch the Watchmen? Los blogs

Pero los blogs no son sólo herramientas de notoriedad y comunicación externa de las empresas. Lo son también de innovación, comunicación interna y promoción del trabajo en equipo o colaborativo. Además, son una forma de controlar a la prensa y a los controladores: un rasgo de democratización que contribuye a sanear los denostados medios tradicionales.

“Manual de uso del blog en la empresa” es, en definitiva, una guía sobre los beneficios de incorporar una herramienta tan sencilla a nuestra rutina profesional. Lo relevante es que no se queda en lo teórico, sino que ofrece gran cantidad de ejemplos para ilustrar qué debemos hacer (Caso Firefox, véase “Publicidad”) y qué no debemos hacer (Caso Kryptonite).

Sin embargo, pese a que recomiendo su lectura y afirmo que resulta amena e interesante, he de confesar que si en algo falla de Zárate, es en que no siempre consigue contagiar su rebosante optimismo. Más que de las vacas moradas a veces parece hablar del cuento de la lechera, sobre todo cuando se apoya en aseveraciones de este tipo: “si la prensa no te ofrece cobertura adecuada, date cobertura a ti mismo” o “ya no es necesario que usted persiga a la prensa; la prensa lo está leyendo a usted”. Entiendo que esto es parte del “coaching” del libro, pero tanto entusiasmo puede chirriar y crear falsas esperanzas. Por el placer de bloguear bloguee y espere resultados, pero no en el corto plazo y ponga toda la carne en el asador.

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